Baracoa

CARACTERIZACIÓN DEL MUNICIPIO BARACOA

La toponimia de Baracoa es de origen arahuaco y significa «existencia del mar» (de bara: mar y coa: sufijo de existencia).

Fue visitada por Cristóbal Colón entre los días 27 de noviembre y 5 de diciembre del 1492.

Está ubicada en la porción nororiental del país, es conocida como la capital taina de Cuba por sus más de 250 sitios arqueológicos.

En la iglesia de Baracoa se conserva la Cruz de Colón, la cual es patrimonio de la nación cubana.

Hoy muchos la llaman la Ciudad Paisaje, la Ciudad de las Lluvias, la Ciudad de las Montañas y la Ciudad de las Aguas, su seudónimo más conocido es Ciudad Primada, por ser la primera villa fundada en Cuba por el Adelantado Diego Velázquez, el 15 de agosto de 1511. Por sus valores arquitectónicos urbanos fue declarada Monumento Nacional el 4 de noviembre de 1978.

Nuestro clima se caracteriza por tener un alto régimen de precipitaciones: 2 mil 068 mm anuales, los meses más lluviosos son octubre, noviembre, diciembre y enero. El mes más seco es julio, la temperatura media de 25,8 grados celsius. Humedad relativa promedio de 86,5 %. El litoral norte es el más afectado por eventos meteorológicos: ciclones tropicales, penetraciones del mar, intensas lluvias y crecidas de los ríos.

Baracoa al cierre del ultimo proceso estadístico contaba con una densidad poblacional de alrededor de 80 mil 371 habitantes 40 mil 611 varones y 39 mil 760 féminas, apreciándose un crecimiento de -5,84 por cada mil habitantes desde el año anterior. De la población total 44 mil 298 son urbanas y 36 mil 73 rurales para un grado de urbanización de 55,12 %. La relación de masculinidad es de 1,021 y una densidad poblacional de 82,5 habitantes por kilómetros cuadrados.

Extensión territorial: 974,36 km².

Territorio montañoso: 95 %

Territorio llano: 5 %

Costas: 82 km lineales, de ellos 13,9 km son de playas.

Red hidrográfica más densa del país: 39 ríos superficiales permanente, entre ellos el más caudaloso: el Toa con 116,2 km de largo, mil 052 km2 de área y 58 afluentes.

Posee 112 asentamientos poblacionales, 2 urbanos y 110 rurales, 30 de ellos con más de 200 habitantes (Ciudad de Baracoa y Jamal).

Se integra por 13 Consejos Populares, 3 urbanos, 4 mixtos y 6 totalmente rurales.

Tres Consejos Populares con más de 10 mil habitantes: La Asunción, La Reforma y Cabacú.

El municipio cuenta con 13 consejos populares, integrándolos 102 circunscripciones, de las cuales 12 priorizadas, para un total de 58 mil electores.

Funcionamiento del Poder Popular:

Para el ejercicio de sus funciones, las Asambleas Locales del Poder Popular se apoyan en los Consejos Populares y en la iniciativa y amplia participación de la población y actúan en estrecha coordinación con las organizaciones de masas y sociales.

Entre sus funciones principales está aprobar y controlar, en lo que le corresponda, el plan de la economía, el presupuesto y el plan de desarrollo integral del municipio; aprobar el plan de ordenamiento territorial y urbano, y controlar su cumplimiento. Elige al Presidente y Vicepresidente de la Asamblea a propuesta de la Comisión de Candidaturas Municipal. Designa al Secretario de la misma, al Vicepresidente del Órgano de la Administración, los restantes Vicepresidentes, el Secretario y demás miembros del CAM, así como a los Directores de las entidades de la administración local. En la nueva constitución le corresponde designar al Intendente Municipal, a propuesta del Presidente de la propia Asamblea.

Las Asambleas Municipales del Poder Popular están integradas por los Delegados del Municipio elegidos cada 2 años y medio, en cada una de las circunscripciones que conforman el territorio. Las mismas están presididas por un Presidente, un Vicepresidente y un Secretario. Los dos primeros son elegidos por los delegados que conforman la asamblea y el tercero es designado por el Presidente. Los delegados a las Asambleas Municipales se eligen por el voto libre, directo y secreto de los electores. La ley regula, asimismo, el procedimiento para su elección.

Consejo de Administración Municipal: Órgano designado por la Asamblea Municipal del Poder Popular, a la que se le subordina y rinde cuenta. Desempeña funciones ejecutivo-administrativas.

Presencia de indios en Baracoa.

 La primera descripción hecha de los primeros habitantes se debe al Almirante Cristóbal Colón, quien el 27 de noviembre de 1492 entró por el Puerto de Baracoa.

Antecedentes

Como antecedente histórico del estudio de las características físicas de los aborígenes baracoanos, se tiene la recolecta hecha por el geógrafo español Miguel Rodríguez Ferrer en 1847 en la Cueva del IndioMaisí, de los primeros cráneos.

Los mismos fueron estudiados posteriormente por el sabio cubano Felipe Poey, quién concluyó que su deformación craneana era artificial y no natural, como opinaban algunos investigadores europeos de la época. Con relación a este aspecto, dos importantes estudiosos de la Antropología y la Arqueología cubana, Ramón Dacal Moure y Manuel Rivero de la Calle, afirmaron que la deformación craneana fue una de las costumbres que más llamó la atención a los españoles y se tiene descripciones de la misma que han dejado los cronistas, especialmente las Casas y Fernando Oviedo.

A los aborígenes recién nacidos se les aplicaba en la frente una tablilla que era amarrada en el occipital. Esta tablilla producía un desplazamiento de la zona de la frente hacía atrás, al mismo tiempo por la plasticidad que tiene el cráneo del infante, éste se ensanchaba en forma extraordinaria en sentido transversal, con lo que resultaba que los cráneos lucían muy cortos y anchos.

Se dedicaban a agricultura y la ceramica, los más avanzados de los que habitaban en Cuba, pertenecían a los araucos que procedían de grupos humanos de la América del Sur, que hablaban la lengua arauca y que cuando entraron en las Antillas ya practicaban la siembra de la yuca, hacían el casabe, fumaban el tabaco, dormían en hamacas, poseían canoas, fabricaban hachas de piedras, hacían sus viviendas de madera y hoja de palma y construían una interesante cerámica.

Características

Se caracterizaban por ser de baja estatura, extremidades cortas, pómulos salientes y arcos superciliares abultados. Su piel era de color aceitunado, pelo lacio y fuerte y de ojos muy hermosos: Estas características se pueden encontrar aún en muchos de los descendientes que viven en determinadas regiones de las provincias orientales del país, especialmente en la zona de Yateras y en algunas áreas de MaisíBaracoa y de la Sierra maestra.

Hoy es común entre los pobladores baracoanos encontrarse con apellidos como los Ramírez, Romero, Rodríguez, Rojas, Cobas, Acosta y otros.

En las investigaciones arqueológicas realizadas por la Academia de Ciencias de Cuba, el Museo Montané de la Universidad de la Habana, por el norteamericano Mark Harrington, el grupo de arqueología Cacique Hatuey de Baracoa y el Museo Matachín de esta ciudad, se han localizado restos de todas especies enumeradas.

Procedencia

Venian de América del Sur atravesando ríos, como el AmazonasEl NegroEl Orinoco, el Napa, el Caciquiare, las pequeñas Islas de las Antillas Menores,TrinidadGranadaMartinicaGuadalupeIslas Vírgenes. Continuaron de isla en isla hacia Puerto RicoHaití y Cuba.

Su primer contacto en el país fue por la región de Baracoa. En el campo de la agricultura cosechaban boniato, maíz, yuca y tabaco: lo hacían con un instrumento de madera Coa, especie de vara que finalizaba en una punta con lo que habrían los huecos en la tierra.

De la yuca elaboraban el casabe, alimento que ha llegado hasta estos días, también con el maíz, el boniato, la yuca, la jutía y el almiquí cocinaban un rico ajiaco. Se unían a estos productos mencionados, algunos tipos de frijoles que formaban parte de la cosecha de estos grupos y el ají, usado como condimento.

Formas de sustento

Pescaban en los ríos y playas por medio de redes y utilizaban el guaicán, rémora o pez pega, sujeto a un hilo delgado, cuyas ventosas se adherían los peces. Otro sistema que usaban era la pesca con anzuelos que confeccionaban con espinas de pescado y huesos, atados a un hilo del algodón fuerte, denominado cabuya y al cual le amarraban un sumergidos de redes que servía como plomada. Pescaban Tiburón, picuas y otras especies.

En relación a las aves cazaban el alcatraz, los flamencos, las garzas, varias especies de palomas cubanas y otras migratorias, la yaguasa, el huyuya y patos que venían de la Florida.

Como parte de su dieta se encontraban las tortugas, los careyes, la jicoteas de agua dulce, diferentes tipos de cangrejos, los moluscos marinos y terrestres como los cobos, el tritón, la sigua y el polidonte imperatore, en proceso de extinción.

De la fauna terrestre consumieron y cazaron varias especies de jutías, iguanas, majase y el perro mudo, mencionado por Colón en su primer viaje.

Conocieron de varias frutas que posiblemente cultivaban o sencillamente les daban atención en zonas donde éstas crecían: el anón, el mamey, la guayaba, el hicaco, la piña, el caimito y el marañón, entre otros.

Transporte que utilizaban

El transporte más conocido de estos indios fue la canoa, ésta se construía en una sola pieza de madera que podía ser el Cedro o el árbol de la Ceiba, la quemaban y la ahuecaban con hachas, después la impermealizaban con caracoles triturados que unían a la cera, algunas de ellas llegaban a transportar hasta 80 personas y el medio que utilizaban para moverlas era el remo. La empleaban no solo en los ríos, sino también para viajar de isla en isla. En los años 1987 a 1988 en la expedición internacional.

Viviendas

Las viviendas de este grupo de agricultores-ceramistas se caracterizaban por lo siguiente: Una era de base circular y te techo cónico, a esta le llamaban Caney. La otra tenía un techo de dos aguas y de base rectangular o cuadrada, la denominaban Bohío. Ambas construcciones eran de madera, yaguas y hojas de palmas. Según el historiador Ramiro Guerra Sánchez se agrupaban alrededor de un espacio abierto llamado Batey, en el cual se celebraban fiestas, bailes religiosos y otros actos de carácter público.

Los pueblos taínos se hallaban situados invariablemente en lugares altos, distantes de la costa, donde los habitantes contaban con la seguridad de abundante lluvias para sus cosechas y cerca de manantiales o corrientes de agua potable. Estas construcciones han pasado de generación en generación y han llegado hasta nuestros tiempos. Al referirnos a la cerámica, podemos afirmar que la misma tuvo un desarrollo considerable.

En las investigaciones arqueológicas realizadas en la región de Baracoa, desde el siglo pasado, por el español Miguel Rodríguez Ferrer, en el año 1847 quién localizó la importante hacha de Cueva Ponce y que representa una figura antropomorfa, hasta los cientos y cientos de piezas localizadas por Fermín Valdez Domínguez, Don Carlos de la Torre y Huertas, Luis Montané, Mark Harrington, Irvin Rouse, el Dr. Juan Cross Capote, Constantino Noa, el Dr.

Antonio Núñez Jiménez, el Dr. José Guarch del Monte, Dr. Felipe Martínez Arango, los arqueólogos Milton Pino y Nilecta Castellanos, el Dr. Manuel Rivera de la Calle, el arqueólogo Ramón Dacal, el grupo de arqueología Cacique Hatuey y Alejandro Hartmann Matos, han permitido a los arqueólogos identificar distintos momentos del desarrollo cerámico, tanto por las peculiaridades que se puedan presentar en los aspectos técnicos como por las manifestaciones artísticas que han quedado plasmadas en las piezas de barro.

Los indios usaron distintos tipos de barro, de acuerdo a las características de cada zona de Baracoa, les añadieron temperantes y los cocieron en hornos a distintas temperaturas. Sus cazuelas o vasijas son de diferentes tamaños y generalmente de colores rojizos y pardos. Como técnica realizaban la fijación de elementos previamente modelado y el modelado directo.

Concibieron varios tipos de asas, entre las cuales son más conocidas la somorfa y la antropomoría. En la decoración es común encontrarse las líneas paralelas, oblicuas y una variedad de dibujos geométricos. El buren lo hicieron con decoraciones y sin ella. En la sala de arqueología y en el almacén del Museo Matachín se encuentra una valiosa colección de cerámica perteneciente a esta cultura.

Cultura
Baracoa conserva la música y bailes de sus campos, y las tradiciones culinarias ancestrales como manifestación más genuina de su cultura. Es la única región de Cuba que tiene 8 formas de canto y baile autóctonas, 7 de ellas consideradas células primarias o variantes del Son cubano. A partir de la década del 60 del siglo XX, los vertiginosos cambios económicos y sociales que se suceden en Baracoa conducen a la creación de las condiciones ideales para el desarrollo multifacético de la cultura y el arte. Actualmente existe una docena de instituciones en el territorio, entre ellas museos, casas de cultura, biblioteca, cine, galería de arte, entre otras, las cuales trabajan de conjunto en la promoción de los valores culturales locales y nacionales y organizan eventos que convocan a escritores, artistas, investigadores e intelectuales locales y foráneos.

Los baracoenses han fundado su propia escuela pictórica y escultórica, primitivista en esencia. La artesanía adquiere relevancia y características propias.

Las expresiones lingüísticas de Baracoa con una entonación especial en giros y frases propias de la zona, la convierten en uno de los cinco espacios lingüísticos del país con una fuerte tradición oral consistente en décimas, cuentos y refranes que se pueden apreciar en cualquier fiesta baracoana; y en la que sus noches pueden convertirse en trovadores en la Casa de la Trova Victoriano Rodríguez Veria; o el deleite de un espectáculo folclórico que recrea la identidad cultural de la región por diferentes agrupaciones musicales.

Talento artístico

Orquesta Baracoa, Carlos Hernández y su Banda Tropical, El Ruso y su Banda, Yerba Buena, Maravilla Yunqueña, Septeto Yumurí, Conjunto campesino Guamá y los poetas, Grupo Folklórico Bararrumba, Kiribá- Nengón, Cantoria Campanitas Vivas, Cantoria Vocecita Radiante, solistas Mario Luis Toirac, Iliana Milhet, Francisco Borges, Dúo Voces del Miel, Trío Los Yunqueños, Cuerpo de baile Sabor Caribeño, Trío hermanos Lores, Banda de Concierto, Director Artístico Pablo Martínez, Animador Osmel Muguercia.

Historia de la música en Baracoa.

Fundada el 15 de agosto de 1511Baracoa fue la primera ciudad y la primera capital de Cuba. En aquellos lejanos tiempos del siglo XVI vivió años de particular trascendencia para la historia cubana y aunque en 1523 la capital y el obispado fueron trasladados para Santiago de Cuba y la región por excelencia del coco, el cacao y la palma inició un largo período de aislamiento y olvido, fue sedimentando para nuestra identidad y cultura rasgos y aportes relevantes que la distinguen y prestigian a más de 500 años de su origen.

Período colonial

Aunque los cronistas describen los rituales de celebraciones de la cultura y la música de los aborígenes cubanos, como el areíto, y los cánticos y sonidos de los instrumentos que tocaban en los recibimientos y despedidas de los conquistadores europeos, nada quedó de ese legado primigenio que muy pronto fue totalmente exterminado. Por ello se puede afirmar que en la Ciudad Primada, como en las restantes primeras villas fundadas en Cuba, las más importantes y prolongadas expresiones de su vida musical en la colonia estuvieron unidas a las actividades militares y, sobre todo, litúrgicas muy propias de la época; entre ellas las procesiones y misas que el Fray Bartolomé de las Casas comenzara a realizar tras la aparición milagrosa de la famosa Cruz de Parra.

Después de la breve etapa de esplendor fundacional, la vida militar realmente no cobró auge hasta mediados del siglo XVIII. En 1742, para contrarrestar los frecuentes ataques de corsarios y piratas que pululaban en el Caribe, se comenzó a fortificar la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa y ese mismo año llegaron seis compañías del Regimiento de Almanza, las que como era habitual disponían de instrumentos musicales para la realización de ejercicios y otras actividades propias de los ejércitos, en las que no faltaban bailes y otras celebraciones sociales, aunque muy poco se sabe de esas celebraciones y del aporte musical, más allá de la contradanza francesa, dejado por los inmigrantes que se establecen allí a consecuencia de la Revolución en Haití a inicios del siglo XIX.

Ernesto de las Cuevas y otros historiadores se han detenido con mayor énfasis en las celebraciones del ritual católico, pues conocido es que en las misas y otros actos de la Iglesia los propios curas y feligreses entonaban cantos e himnos- muchas veces a falta de órgano u otros instrumentos más apropiados- acompañados de los usados en la vida militar o a capella. De las Cuevas, por ejemplo, resalta las fiestas religiosas de 1782 por la salud del Rey y la monarquía en las que se ofició misa y se cantó un Te deum; algo similar pero con la inclusión de bailes pagados por el Ayuntamiento se hizo en 1831 a raíz del nacimiento de la Infanta de España Doña María Isabel Luisa.[1] Cuenta además este historiador, que en 1846 por las nupcias de la Reina Isabel II y en 1852, en que la monarca se recuperó de una puñalada de la que fue víctima, se cantaron misas solemnes y se celebraron fiestas populares.

Aunque en 1860 se fundó la Sociedad Filarmónica, aún era escasa la presencia de músicos, pues según una información aparecida en una edición del periódico santiaguero El Redactor en 1861, de los tres hombres que se dedicaban a esa profesión habían muerto los dos clarinetistas y el violinista llevaba el mismo camino, por lo que solicitaban instrumentistas en esa población. Mientras esto sucedía en la ciudad, en los campos el ingenio de los campesinos iba creando nuevos instrumentos y formatos, partiendo de la herencia española y africana, especialmente el criollísimo tres y el bongó con los que se gestaron ritmos como el Kiribá y el Nengón, células principales que luego nutrirían ese género bailable cubano por excelencia que es el son. Al decir de Sindo Garay fue el músico Nené Manfugás quien llevó en 1890 desde estas zonas montañosas el tres a Santiago de Cuba, extendiéndose luego por todo el país. Por su parte Efraín Amador, gran estudioso de este instrumento e impulsor de su enseñanza en importantes centros académicos, considera que el mismo debe de haber existido desde mucho antes, tal vez con otro nombre.

Durante la llamada Tregua Fecunda surgen nuevas Sociedades de Instrucción y Recreo, en las que se agruparon españoles y nativos, negros y blancos, pobres y más pudiente. Entre ellas estuvieron el Casino Español, El Rosario, Liceo Social y el Club Unión. En las mismas no sólo se realizaron bailes y veladas con aficionados locales, también actuaron prestigiosos artistas que recorrían el país, como el pianista y compositor por excelencia de las danzas cubanas Ignacio Cervantes y el genial violinista Rafael Díaz Albertini. En la última década del siglo XIX y en la primera de la nueva centuria hay que señalar la significativa presencia de figuras y agrupaciones procedentes de ciudades como Gibara y Holguín, entre ellas la del maestro José María Ochoa y su hijo José Ochoa VázquezFello Mastrapa y su orquesta, así como Ángel Peralta Téllez, entre otros que dirigieron retretas, celebraciones religiosas, espectáculos y bailables.

Período de la República

La labor formativa de maestros como José Ochoa y Ángel Téllez hizo posible que en la segunda década, entre los años 1910 y 1920, surgieran agrupaciones baracoesas de música popular bailable como las muy populares de las familias Galano y Carcassés; también la trova tradicional comienza a florecer con la impronta de figuras como Ramón MuguerciaBrindis VargasSergio Garrido y Ramón Randiche quienes interpretaban obras de trovadores como Sindo Garay y Manuel Corona, además de creaciones propias que cantaban al amor, la patria y las exuberancias del paisaje de la región. Las visitas de Sindo Garay estimularon el auge de este tipo de canción entre la población más humilde, sobre todo después de que el gran músico santiaguero creara en los años 20 la canción La Baracoesa, inspirada en Estelvina Luperón, una bella hija de la Ciudad del Yunque.

En estos años se construyeron los primeros cines, cuyas proyecciones fílmicas eran amenizadas por las agrupaciones existentes o pianistas como Esclarecida Guilarte y Amparo Mirabent, esta última compositora de valsesdanzones y otras composiciones, como muy bien reseña el importe libro Cuba Musical de 1929. Amparo fue durante décadas profesora de este arte y promotora de la música de concierto, arte que tuvo poco vuelo en las primeras décadas más allá de las presentaciones de maestros que recorrían Cuba como el guitarrista español Vicente Gelabert y las retretas que desde la inauguración de la República el 20 de mayode 1902 pagaban el Ayuntamiento y los establecimientos de comercio a agrupaciones que dirigieron músicos como Ángel Peralta y José Ochoa, este último autor de la Marcha Fúnebre a Galano, escrita el 1 de enero de 1911 y que se conserva en el Museo Provincial La Periquera de Holguín.

El Liceo, tras su apertura en 1914, promovió todas esas expresiones que fueron ensanchando el universo espiritual de la ciudad, además de propiciar momentos de solaz entretenimiento y diversión con celebraciones y festividades como la de Momo o el carnaval, junto a otras de carácter patriótico como la de cada Primero de abril, fecha en que en 1895 desembarcaron por Playa Duaba Antonio Maceo y Flor Crombet al frente de un grupo de hombres para continuar luchando por la independencia de Cuba. Desde 1903 todas las capas sociales del pueblo se unían en recordación del suceso, lo que originó una de las más significativas tradiciones baracoesas a la que se sumaban personas de todo Oriente, incluyendo Bandas de Música de otras poblaciones, especialmente la Banda Militar de Santiago de Cuba.

La década de 1920 fue de particular trascendencia en la historia cultural de Baracoa, pues en esos años se fundaron Sociedades de Instrucción y Recreo, teatros y relevantes agrupaciones musicales. Por entonces la ciudad era visitada frecuentemente por compañías de teatro musicalcircos, artistas y trovadores como Sindo Garay, los cuales realizaban giras por el país; entre los circos más recordados estuvieron el Artigas, Ostalaza y el Montalvo-Pubillones. Gran aceptación también disfrutaron compañías líricas como la de Luisa Martínez Casado, la eminente actriz cienfueguera que triunfó con zarzuelas españolas interpretadas por valiosos artistas de la época, entre ellos el tenor y luego famoso actor del cine mexicano Juan José Martínez Casado.

Estas compañías se presentaban fundamentalmente en los teatros Venus (llamado primero Siglo XX y luego Teatro Principal) y Moderno, los primeros construidos durante la República. En 1931 se construyó El Encanto (hoy cine Flor Crombet), de una estructura moderna y con una capacidad de 900 espectadores. En ese escenario se presentaron compañías de variedades y bufas como las de Bolito, Arredondo, Espigul, Arango y Lorié-Formell, además de figuras y agrupaciones como Rita MontanerTrío MatamorosLuz Gil y el Trío Azteca y Juan Pulido.

En 1924 se funda El Progreso, la tercera sociedad de importancia en la promoción cultural de la ciudad, la que igual que La Perla y el Liceo (1914), las dos que le precedieron, organizó incontables veladas artísticas y bailes con las mejores agrupaciones locales y otras procedentes de otras partes del país, entre ellas la Orquesta Chepín de Santiago de Cuba, la Cristal de Guantánamo y La Rechiva del son de Banes. Al realizar su estudio del son en Baracoa, Orlando Galano afirma que esta última estudiantina, en la que se alineaban músicos de la talla de Pedro Jústiz Rodríguez (Peruchín) influyó en la forma de hacer el son moderno en esa comarca. Significativa también fue la huella dejada en esos lares por Peruchín, uno de los más relevantes pianistas cubanos, el cual realizó frecuentes presentaciones allí en la década de 1930.

En los años 20 ya existían agrupaciones soneras en los predios de Baracoa, entre ellas Guinguito y su Son, la cual empleaba el tres, la marímbula y la guitarra; pero al finalizar ese decenio habían impuesto su presencia los formatos urbanos que habían conquistado a los bailadores de todo el país. Ese fue el caso del Septeto Juventud, fundado en el barrio de La Laguna, el cual empleaba los siguientes instrumentos: tres, guitarra, trompeta, marímbula, clave y otros. También existieron las estudiantinas que utilizaban instrumentos como violínclarinetecontrabajo y tres, además de orquestas típicas como la Hermanos Galano y la de la familia Carcassés. La primera dio origen a la segunda y era dirigida por Cecilio Galano, la cual-según periódicos de la época como El Tanameño de 1925– satisfacía solicitudes para amenizar bailes y otras celebraciones desde Baracoa hasta Antilla.

Fueron numerosas las agrupaciones soneras de Baracoa en la etapa republicana e iban desde formatos muy rurales y antiguos, hasta los conjuntos y orquestas típicas y jazz band. Hasta destacados maestros de bandas de concierto, como Juan A. Rojas y Eulises Sánchez, dirigieron agrupaciones de este corte que llegaron a recorrer gran parte de la antigua provincia de Oriente.

Sin dudas que en el panorama musical de las décadas de 1920 a 1940, Baracoa, como toda Cuba vibraba al compás del son, pero a diferencia de otras regiones aquí se conservaban y disfrutaban, sobre todo por la población rural, expresiones primigenias como el Kiribá y el Nengón, además de otras variantes locales que fueron surgiendo como el Aeroplano y el Cabaret, o recreaciones de géneros internacionales con formatos soneros típicos de las zonas montañosas, como había sucedido con el Valse europeo introducido años antes por unos mexicanos que trabajaron en plantaciones bananeras.

Otras modalidades bailables que tuvieron espacio en esta etapa fueron las congas y comparsas, las cuales tenían exponentes como las de Bichin, La Playa, La Punta y Matachín y solían recorrer la ciudad de un extremo a otro durante las celebraciones del carnaval, las campañas políticas y actos sociales de diversos tipo. Por su parte la trova continuaba consolidando su presencia en Baracoa con figuras que, pasados los años, señalan momentos cumbres de la cancionística local como el mítico Oscar Montero (Cayamba), o Victorino Rodríguez, nombre este último que luego recibió la Casa de la Trova. Estos dos junto a otros trovadores cultivaron boleros y tangos, sones y guarachas, las que interpretaban en bares, descargas o las tradicionales serenatas.

En la música de concierto los parques y plazas con las retretas y la iglesia católica con su liturgia seguían siendo los escenarios principales en la Baracoa de 1920. Aunque en veladas de las sociedades de instrucción y actuaciones en cines y teatros, solía interpretarse la música de los clásicos por parte de las alumnas y graduadas de las academias locales, adscriptas a conservatorios nacionales. Como las de Amparo Mirabent y Esclarecida Guilarte, esta última guía de figuras como su hija la soprano Mayda Galano, una de las voces más sobresalientes de la escena lírica cubana en tiempos de Revolución. Pero en la etapa republicana tal vez la figura femenina más trascendente fuera la pianista y pedagoga Hilda Fortuny, la cual inició estudios en la Villa Primada con María Monné y luego de completarlos en Italia recorrió triunfalmente Cuba y otros países y, según recoge el libro Cuba Musical, en 1929 era profesora del Conservatorio Nacional establecido en La Habana.

Como el Ayuntamiento alegaba no tener fondos para fundar una Banda Municipal, se contrataba para las retretas de jueves y domingos en el parque Independencia a agrupaciones de música bailable, incapaces de asumir la música culta insoslayable de las típicas retretas, como la Hnos Galano o la fundada por el maestro Cirilo Figueroa, pues no fue hasta 1932 que Juan A. Rojas, experimentado director de orquestas y bandas, logra constituir – tras meses de ensayo y formación musical a los jóvenes que la integrarían – una verdadera banda de metales con el repertorio variado de clásicos, pasodobles, danzones y otros géneros que distinguen a este formato y a esa tradición que es la retreta.

Pese a que muchos de sus mejores músicos abandonaron la región en busca de mejores horizontes, en Baracoa la música continuó su desarrollo y para 1940, por ejemplo, ejercían ocho profesoras de piano. Al iniciarse esa década la música de concierto se consolidó significativamente al llegar a la alcaldía Leovigildo Prada Lores, político que calorizó importantes proyectos, entre los cuales el rescate de la Banda Municipal y la formación de la Sociedad Coral, estuvieron entre las mayores conquistas en el orden cultural. El día 1 de febrero de 1942, tras varios meses de ensayos el maestro Leovigildo Gómez Berrillo, compositor y director de bandas y orquestas oriundo de Gibara que durante décadas había sentado cátedra en Banes, recorrió las calles y realizó la primera retreta de una etapa de la Banda Municipal que no obstante la efímera presencia de sólo poco más de dos años de Gómez Berrillo, se prolongó hasta bien avanzada la década siguiente.

Por su parte la Sociedad Coral presentó el primer concierto de su Orfeón en noviembre de 1940, bajo la guía del maestro Sinesio Villanueva, una figura poco estudiada en el panorama cultural del municipio, pero insoslayable a la hora de trazar cualquier recuento del patrimonio sonoro baracoano, pues este saguero asentado en esos predios en los años 30 con su talento y dedicación devino un infatigable promotor cultural y figura clave de la producción musical del período republicano.

Villanuena, junto a la pianista y profesora Amparo Mirabent y otros promotores culturales y aficionados a la música, organizó incontables veladas para celebrar las más importantes fechas patrióticas, graduaciones, desfiles escolares y otros actos sociales. Durante años estuvo al frente de la academia de música del Instituto Cervantes, importante centro de enseñanza primaria, superior y bachillerato, la cual estaba incorporada al Conservatorio Provincial de Oriente que dirigía en Santiago de Cuba la eminente pianista Dulce María Serret. En ese centro Sinesio dirigía una de las mejores bandas escolares y un conjunto coral, también muy elogiado por publicaciones periódicas y reseñas sobre Baracoa incluidas en libros como Oriente Contemporáneo, editado en 1942.

Hombre dotado de honda sensibilidad artística, este profesor compuso y estrenó con su Orfeón, la Banda Municipal y otros valores musicales, un grupo de piezas que señalan notorias conquistas del patrimonio sonoro de esa comunidad oriental, en primer lugar el Himno de Baracoa y el Himno Primero de Abril, dos obras que sintetizan el amor por ese terruño y los elementos de su peculiar identidad e historia.

Período Revolucionario

Con el triunfo de enero de 1959, comienzan a desaparecer las grandes diferencias entre la capital y las regiones del interior del país. Baracoa rompe su largo aislamiento. Una de las primeras conquistas musicales en tiempos de Revolución fue el ritmo pachanga, creación de Eduardo Davidson, relevante creador nacido en la Ciudad Primada. Allí va gestándose un sólido movimiento profesional en este arte con figuras que alcanzan un amplio reconocimiento nacional por su singular estilo trovadoresco como son Oscar Montero, el legendario Cayamba, así como Freddy Laborí (Chispa), uno de los artífices de la Nueva Trova Cubana en la región oriental, sobre todo en las provincias de Santiago de Cuba y Holguín, en las que ha desarrollado la mayor parte de su labor artística. De gran trascendencia cultural fue el debut el 1 de abril de 1960, luego de un tiempo de ensayos bajo la guía del Maestro Mario Eulises Sánchez Estela, de la Banda Municipal, bautizada desde entonces con el nombre de esa histórica fecha, en la cual se rinde tributo al desembarco por Duaba de Antonio Maceo y otros patriotas para incorporarse a la gesta del 95.

Esta agrupación que, con altas y bajas se ha mantenido hasta la actualidad, representa la continuidad de las retretas y la música de concierto en la población y, a la vez, se convirtió en escuela formadora de valiosos instrumentistas que han ido desarrollando, en buena medida, la música popular bailable en orquestas jazz band y de otros formatos. También muy apreciados y representativos de la música baracoesa son los grupos de Kiribá y Nengón de El Guiro, los cuales mantienen una programación permanente en esa comunidad y se han presentando en importantes eventos y escenarios nacionales e internacionales.

El Conjunto Guamá es otro de los exponentes de la música campesina y tradicional en Baracoa, lo dirige Moris Alfonso Pérez Gambra. Se fundó en 1969 y se hace profesional al año siguiente, desde entonces mantiene diariamente un programa radial en la emisora local La Voz del Toa que ha contribuido a permanecer en el gusto de sus coterráneos. Ha mantenido también desde entonces una programación permanente en zonas rurales y montañosas, hecho que los ha acercado a las tradiciones soneras típicas, las cuales ha llevado junto a otros bailes y expresiones del baile y los cantos campesinos cubanos a eventos como la Jornada Cucalambeana, la Feria de Arte Popular de Ciego de Ávila y el programa televisivo Palmas y Cañas.

En el empeño de rescatar las raíces de ritmos y variantes del son como el Bombo Camará, el Aeroplano, la Pasión, El Carrill, El Valse o El Cabaret, ha resultado muy meritoria la obra de Eduardo Cuba, el principal compositor del Guamá. De este grupo se desprende el Septeto Yumurí, el cual junto al grupo Maravilla Yunqueña fue seleccionado por María Teresa Vera para grabar en el sello discográfico Bis Music el disco CD Casa de la Trova de Baracoa, el cual resume ese espectro de variantes soneras que tanto prestigio le ha dado a esta comarca como una de las cunas del género bailable cubano de mayor arraigo. El fonograma resultó laureado en CUBADISCO 2002, demostración de la alta calidad que expone, así avalado por prestigiosos musicólogos y figuras de la cultura que integraron los jurados de este certamen.

Desde la división político-administrativa de 1976 el quehacer musical profesional se subordinó a la Empresa Comercializadora de la provincia Guantánamo, cuya filial en estos últimos años ha agrupado más de una veintena de figuras y agrupaciones de disímiles formatos y estilos que confirman la variedad y riqueza de la música en la Ciudad Primada. Se puede afirmar que Baracoa y Manzanillo son las dos ciudades no capitales de provincias que en el Oriente cubano atesoran los catálogos musicales más abultados y de mayor calidad.

Estos logros son resultado de la labor de diversas instituciones de la cultura, como el Sectorial Municipal, la emisora La Voz del Toa, la Casa de Cultura y la Asociación Hermanos Saíz. Ellas a través de instructores, promotores y otros especialistas mantienen espacios, peñas y eventos que enriquecen la historia musical y cultural de la villa, entre los más importantes están la Semana de la Cultura, el Festival de Boleros y el concurso Canto a mi ciudad. En muchas de estas celebraciones tiene un papel protagónico la orquesta Baracoa, fundada en 1944 por el destacado saxofonista Mario Gaínza y que actualmente está considerada una de mejores y más antiguas de toda la región oriental de Cuba.

La ciudad también es pionera en la celebración de la Semana de la cultura, pues desde 1978 comenzó a organizar estos eventos anualmente, ocasión en que actúan relevantes invitados junto al talento local, sobre todo del movimiento de aficionados. Baracoa posee un sólido movimiento de artistas aficionados, varios de ellos con categoría nacional, los que mantienen una participación muy activa en la vida cultural de la ciudad y gran parte de la región oriental. Entre ellos resaltan el grupo de rock Morbo, el Dúo Caudal del Toa, Grupo Loly y Los Atrevidos de la bachata, Septeto Juventud y el grupo Los Huracanes.

En la década de 1980 con la formación de las diez instituciones básicas de la comunidad, la música recibió un impulso muy significativo. Entre esas instituciones marcha a la cabeza la Casa de la Trova Victorino Rodríguez, uno de los centros irradiadores de la cultura local, la cual es visitada semanalmente por cientos de cubanos y extranjeros, en sus diferentes espacios vespertinos y nocturnos y donde quedamos impresionados durante la realización de un concurso dedicado al tres, ese instrumento por excelencia del son y el patrimonio sonoro de la comarca que desde 1983realizan ininterrumpidamente.

La Casa fue fundada en 1970 de manera informal pero se oficializa en 1981, desde entonces se han presentado allí trovadores y agrupaciones tan prestigiosas como Faustino Oramas (El Guayabero), Silvio RodríguezPablo MilanésLa Vieja Trova SantiagueraElíades Ochoa y el Cuarteto Patria, aunque el sello de su labor cotidiana es el catálogo local de trovadores y grupos cultores de disímiles expresiones sonoras de la Isla y autóctonas de Baracoa, entre esa veintena de trovadores y varios grupos de distintos formatos están el Cuarteto Mi Trova, el grupo Carvajal y sus Tradicionales, el Septeto Yumurí y el grupo Maravilla Yunqueña, por sólo mencionar algunos de los que impresionan a coterráneos y turistas.

A más de 500 años de fundada la Ciudad Primada, por su rica historia, por la belleza radiante de su naturaleza y la hospitalidad de sus habitantes, Baracoa sigue siendo visitada y amada por personas procedentes de muchos lugares del mundo y no son pocos los artistas de diversas manifestaciones que han reflejado en su obras el deslumbramiento ante esos y otros encantos que atesora. Entre los compositores que le han cantado con mayor acierto han estado Ramón Cabrera (A Baracoa), Enrique Bonne (Baracoa ya te conocí), Juan Almeida (El balsero del Toa), Luis Chansoulme (El tío y el Toa) y Antonio Machín quien en 1930 grabó con su famoso cuarteto A Baracoa me voy, son que se ha convertido en una especie de segundo himno, pues con su contagioso ritmo y su simpática letra resalta el privilegiado lugar que esta legendaria ciudad llega a ocupar en el afecto y el corazón de todo el que la visita.

Flora y Fauna

En los predios del Parque Nacional Alejandro de Humbolt, abunda cerca de un millar de especies de la flora, la tercera parte de las reportadas en Cuba y muchas únicas de esta zona, representativas de los bosques pluviales de la región caribeña.

El impresionante y vasto ecosistema, que es el mejor conservado, se considera prácticamente virgen gracias a su histórico despoblamiento e inaccesibilidad.

Resulta además una extraordinaria colección paisajística de montañas, mesetas, valles, ríos y torrentes caudalosos, bahías de bolsa, islotes y arrecifes coralinos costeros.

El área presenta increíble riqueza florística. No solo es uno de los sitios de mayor diversidad vegetal del archipiélago cubano, sino probablemente de todo el Caribe insular y el mundo.

Han sido identificadas más de 1000 especies de plantas con flores y cerca de 145 helechos. Son endémicas alrededor de 900, lo que equivale a la tercera parte de las reportadas en Cuba.

La fauna también se caracteriza por su abundancia, diversidad y endemismo. Los bosques de la región constituyen refugios de una gran variedad de especies, tanto de vertebrados como invertebrados. Han sido identificados diversas especies de anfibios, reptiles, insectos y arácnidos exclusivos del lugar.

Entre las aves se destaca la presencia de abundantes poblaciones de cotorras (Amazona leucocephala ) y cateyes (Aratinga euops); ambas especies consideradas como amenazadas. Sin embargo otras aves existentes en el parque presentan situaciones muy críticas, como el Carpintero Real (Campephilus principalis bairdi), posiblemente extinguido y el Gavilán Caguarero (Chondrohierax wilsoni), especie endémica cuyas poblaciones se han reducido tanto que quizás solo queden unas pocas parejas.

Entre muchas otras aves, el Tocororo (Priotelus temnurus) conocida como el ave nacional, la Cartacuba (Todus multicolor) y el Carpintero Verde (Xiphidiopicus percussus), son especies exclusivas de nuestro país que amenizan el paisaje del parque con sus atractivos colores y cantos.

Cuba no es un país rico en grandes mamíferos, no obstante contamos con pequeñas joyas como el Almiquí (Solenodon cubanus),animalito insectívoro y fósil viviente, que se encuentra con rareza en los sitios más naturales de este parque. Otros mamíferos importantes comparten esta área, como las Jutías (Capromys sp), y en la parte marina el Manatí (Trichechus m.manatus) localizándose en lugares poco frecuentados por el hombre.

Los ríos y afluentes del parque constituyen los hábitats de varias especies de peces dulceacuícolas como la Gambusia (Gambusia punctata) y el Joturo (Cyclasomaramsdeni), las que se encuentran entre pocas especies de peces autóctonas de nuestra fauna.

Tibaracones

Tibaracón. Barra de arena que acumulan las Olas marinas en la desembocadura de los ríos que llegan a la Costa con escasa Presión; lo que los obliga a desviar el curso y seguir un recorrido paralelo al Litoral, hasta hallar un sitio donde las olas rompan con menor intensidad. Es muy típico en BaracoaGuantánamo, este nombre es de origen aruaco, primeros pobladores de Cubanos que llegaron de América del Sur.

Ubicación de tibaracones

En el municipio de Baracoa existen varios tibaracones, los más significativos son los del Río DuabaRío Toa, La Playita, la Boca del Río Miel y un poco más pequeño el del Río Macaguanigua.

Formación

Constituyen un fenómeno exclusivo de la morfologia litoral regional y según aseguran los geógrafos para la formacion fue necesario la rara concurrencia de varias condiciones naturales, entre las que se destacan:

  • Rios cortos y de gran pendiente hidráulica.

  • Estrechas llanuras costeras.

  • Regimen pluviometrico elevado pero con carácter estacional diferenciable.

  • Existencia de Arrecifes Coralinos de cresta próximos a las costas.

Tibaracón más largo

El más largo es el del río Duaba que posee 3 kilometros de extensión con la posibilidad de baños marítimos y fluviales, al formar una gigantesca piscina natural, separada del mar poco mas de 20 metros, rodeado de uverales, almendros y cocoteros.

El paraje está enclavado en el Sitio arqueológico Duaba – Toa, uno de los más representativos de la cultura agroalfarera cubana. Ademas testigo del desembarco del mayor general Antonio Maceo y los expedicionarios del 1 de abril de 1895.

Observación de la zonas aledañas

Se pueden observar árboles de maderas preciosas e infinidad de aves, pertenecientes a la endémica fauna de Baracoa.